Gratitud y empatía: experiencias de verano

¡Hola amigos/as! Volvemos a actualizar nuestro blog para hablar de “una de las temporadas favoritas” que justo acaba de comenzar: el verano. Éste se caracteriza por altas temperaturas y el inicio de las lluvias. Además es buen momento para recordar la playa. Durante las vacaciones se disfrutan además esos ratos de no hacer nada y sólo experimentar, indagar, incursionar, crear. Hoy quiero hacer hincapié en el terreno más místico para averiguar cuál es el significado espiritual del verano y qué virtudes podríamos fomentar a lo largo de este periodo apostando por la empatía y gratitud—.


El estudio de cómo nos afecta el clima, o los cambios estacionales está enmarcado en una de las ramas de la ciencia de la vida. Fue Wilhelm Reich, gran investigador de la psique humana y contemporáneo de Freud, quien explica que los procesos climatológicos guardan una estrecha relación con los procesos personales. El verano, de acuerdo a varios estudios cabalísticos, es un periodo de inmersión emocional, de vida, y de densidad sentimental. Muchos procesos internos se llevan a cabo en verano, aunque aparentemente todo se lleve a cabo mucho más al exterior, la vida se elabora desde la emoción y la emoción se descontrola fácilmente en este periodo de verano.


Anhelamos que llegue el verano, ya que es la mitad del semestre y es el momento de descansar del trabajo y estudio, sin embargo, resulta ser una estación de grandes procesos y un termómetro de experimentación emocional. Como lo explica nuestro artículo de abril, hablar de la vacaciones perfectas en familia parece una broma, ya que resulta un sueño convivir todos juntos explorando felices. El periodo vacacional entre padres, madres, hijos, hijas y familia extendida permiten practicar el funcionamiento del sistema familiar en lo agradable y lo desagradable, lo cual es una oportunidad para reconocerse en valores creencias y modos de percibir el mundo identificando a la primera institución oficial: LA FAMILIA.


Dando por hecho que el viaje es en grupo de amigos o familiares es básico tomar en cuenta la edad de adultos y niños así como si existe alguna necesidad especial en algún familiar. Este rubro es realmente para analizar ya que, hará la diferencia en tu experiencia y en el tipo de ubicación que deberás seleccionar. Los adultos podemos llevar una frecuencia mucho más acelerada o pausada en comparación a los niños, por lo que sugerimos tengas en mente así como si se necesitan adaptaciones para necesidades particulares de algún miembro.


Las experiencias en vacaciones no siempre tienen orden, resultan ser espontáneas y la impulsividad sale a la superficie. Es en ese momento cuando aparace el ser humano imperfecto por lo que las consecuencias son a veces imprevisibles, con pérdidas frecuentes de control, de tal forma que no es de extrañar el las separaciones que llegan a presentarse al final del verano. Esto porque la convivencia es más intensa y la mala gestión de las emociones “pasa factura”, por lo que invitamos a nuestros lectores a fomentar dos virtudes básicos: empatía y agradecimiento.


Me sorprendió la definición de virtud del Diccionario de la Lengua Española: “Una virtud es una disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza”. Ante la búsqueda de un significado más humano este artículo rescata lo siguiente “Las virtudes humanas son aquellas convicciones o actitudes que nos permiten conducirnos por la vida”.


Hoy, ante una pandemia que nos ha acompañado durante ya dos años y medio ¿quién no ha estado frente a la palabra gracias? “Gracias por estar vivo, gracias por estudiar, gracias por poder salir, gracias, gracias, gracias”.

Así es, abrir la ventana y vivir, voltear y apuntar la vista a lo fundamental durante la experiencia vacacional de verano. “Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás”. Así dijo el filósofo Marco Tulio Cicerón, en la antigua Roma, y la idea continúa haciendo eco hasta nuestros días por su veracidad.

Si acompañamos nuestras experiencias vacacionales precedidas de la palabra gratitud podríamos reconocer lo que cada persona recibe y aporta haciendo que el proceso sea: tangible. Por desgracia, la humanidad se acostumbra a dar por hecho y deja de sorprenderse con los pequeños detalles que sólo haciendo alto total vemos. Las cosas un día de 2019 cambiaron e invitaron a mover el pensamiento para humanizarlo y darle un giro total invitando a la empatía.


¿Lector has oído el término empatía? Escribir acerca de la empatía resulta complejo, ya que habla de la capacidad para participar afectivamente en la realidad de otro y, por tanto, de una conciencia del Otro y sus necesidades. Ante situaciones de solidaridad el estar presente se puede confundir con ser simpático más que empático y lo que se aporta por instantes es agradar, más que el estar incondicionalmente. El primer paso es voltear la vista a la real necesidad del otro omitiendo juicios, opiniones o creencias.


En un periodo vacacional en el cual todo pasa, en una enfermedad durante la cual todo es inesperado o en un cambio de rutina en el que la incertidumbre y las frustraciones aparecen, la frase: “Ponte en el lugar del otro” puede ser útil, sin embargo, esto no suele ser tan sencillo en la práctica. Intentar sentir lo que al otro le sucede es casi imposible porque no se cuenta con la historia, el pensamiento y las sensaciones del otro. Entonces, en algunos casos lo que sucede es que desde fuera se trata de empatar y “simpatizar”, es decir agradar más que intimar . Por eso es que en el verano hay que estar listos para experimentar muchas emociones, desde estar dispuestos a crear como a resolver los problemas que se presenten.


Las experiencias en los periodos de “alto total”, en los cuales cambia la rutina podrían convertirse en los recuerdos más significativos, ya que generan historias favoritas. Lector, esas imágenes que vienen a la mente parecen lejanas, pero son la historia de esas pausas en la vida que se convirtieron en un gozo, aunque en un inicio fueran una experiencia de enojo, tristeza o molestia. Si invitamos a la gratitud y a la empatía pueden crecer exponencialmente.


Algunos científicos dedicados al estudio de la química cerebral y manejo del estrés recomiendan ampliamente el reservarse un tiempo para no hacer ni planificar nada durante las vacaciones. Indican que para llevar una vida saludable el ritmo importa. Cada persona debe descubrir cuál es el suyo para evitar obligarse a llevar una vida acelerada que podría generar ansiedad, enojos y estrés a todo el sistema de bienestar físico, espiritual y emocional. Las vacaciones entonces son la época perfecta para graduar el ritmo de vida y poder disfrutar del “alto total”, invitando a la creación de valores como experiencia de vida.


Estoy segura de que la lectura y la información de este artículo valdrá muchísimo la pena para hacer “clicks” en la idea del tiempo libre en vacaciones. Toma tu bebida favorita, relájate, saca fotos con tus ojos y guárdalas en tu maleta de viajes, invitando a la gratitud y empatía como eje central.




 




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